miércoles, 8 de diciembre de 2010

Miss invisible, miss nothing ~

   Siempre me quejé de ser invisible. Sí, por extraño que suene, invisible. A veces siento que cuando me miran ven a través de mí. Es así, ahora alcanzo a comprender que hay muchas como yo. Que somos invisibles, las ningunas del mundo, nada para nadie. Pasamos por un lugar sin dejar rastros, siento miedo de que mi pasaje por el mundo sea así, solitario. No quiero que la vida sea una proyección de mi adolescencia. No. Me rehúso, a mí no me da lo mismo ser o no ser. Me contradigo yo sola, mi autoestima varía al igual que el día, no sé si hay algo en el tiempo, en el agua o qué. De todas formas prefiero no comentarlo con nadie, hay personas que me entienden, un reducido número. Uno sólo puede abrirse con aquellos que considere sus semejantes. Los que atraviesan los mismos cambios, les pasan las mismas cosas, sufren y experimentan el mismo dolor y los mismos miedos. ¿Para qué desmoronarme delante de alguien que no me entiende? Por más buenas intenciones que tenga, me va a decir “ya vas a estar mejor”. Pero las cosas no pasan. Se quedan, guardadas y acumulándose en lo más profundo de mi ser, para salir en forma de volcanes o cataratas. El silencio no es la solución, nunca lo fue.
   Cielo Latini alguna vez escribió: “esa soy yo, quien excede los límites de la normalidad, pocas veces para bien”. Yo puedo ser esa persona, muchas veces. Es más, creo que ESA persona trasgresora vive adentro de cada uno de nosotros. Simplemente, hay pocas personas que la dejan salir a la luz, por miedo a lo que piensen los demás. Lamentablemente el mundo se mueve así. Creo que todo el mundo coexiste con varias personalidades al mismo tiempo. Cada una sale en el momento que puede o tiene que hacerlo. Mi pregunta es la siguiente: ¿Qué se considera normal? Para mí, la sociedad es quien dictamina si algo o alguien es normal. Quién pase desapercibido es una persona normal, quien se comporte de manera adecuada pasa a ser considerado normal. Entonces, en mis paranoias de medianoche no puedo evitar pensar ¿Cuál es el comportamiento adecuado? ¿Ser igual a los demás? ¿no sacar a flote las emociones? Porque la persona que no piensa en llorar sin razón, romper todo de repente o reírte de la nada misma, escapa de cualquier normalidad existente, o por lo menos de la mía. Y todo esto me lleva a preguntarme quién soy, qué es lo que quiero para mi vida. Lo triste es que no puedo contestar ninguna de las dos preguntas. Supongo que podría decir que me llamo Martina y que quiero una casa grande, un mini cooper, un perro golden y alguien que ame a esta Martina, la verdadera. Y digo la verdadera, porque no es la única, todos fingimos algunas veces y créanme, puedo ser la reina del engaño. Yo quiero instalarme en su corazón, no en sus ojos, porque a mi entender, el cuerpo es simplemente un envase, que se marchita con el pasar del tiempo. En un punto, a veces considero que es bueno ser invisible. Estoy segura de que no soy normal, de que nunca fui la más linda, la más graciosa, la más buena ni la más simpática. Nunca voy a ser como esas minas que entran a algún lugar y automáticamente todos advierten su presencia, que caminan con paso seguro, robándose todas las miradas. No. Yo soy una chica simple y quiero seguir siéndolo. Soy invisible y voy a esperar a que unos ojos me miren, me miren y por fin me vean.

5 comentarios:

  1. Y me siento igual. Completamente igual. Me identifique con cada palabra, cada oración. No hay una manera mas perfecta de decirlo, es así como me siento. Como nos sentimos. Ya te dije, la ame. te amo.

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  2. Jajaj, y si, vos perteneces a ese reducido grupo que mencioné, yo también te amo, compañera dolores, miedos, risas y todo lo demás. Sos U-N-I-C-A!

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  3. Si, lo se. JAJA. Vos sos unica. Gracias por toooodo

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  4. Ai martina la puta madre lo amé, lo amé con toda mi alma♥

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